Sirsasana: Preservando la salud y la juventud con el Rey de las Posturas


Se le conoce también como el rey de las posturas. En Sirsasana colocamos el peso de nuestro cuerpo sobre la cabeza ("Sirsa" significa cabeza en sánscrito), justo donde se encuentran los centros energéticos superiores que están más conectados con la fuente de sabiduría: el tercer ojo o sexto chakra y la coronilla de la cabeza o séptimo chakra. Es en estos centros donde sucede el proceso racional- pensamiento, la visión, la memoria, el centro operativo de nuestro cuerpo está allí, pero además también es la intuición, el discernimiento, la capacidad de ver más allá de nuestra vista, de comprender más allá de nuestra razón, el reconocimiento de la unidad con el cosmos... Es en esta parte de nuestro cuerpo donde se encuentran la glándula pituitaria y la pineal. Al hacer inversiones, especialmente paradas de cabeza, enviamos gran cantidad de sangre a nuestro cerebro, oxigenando de una forma mucho más intensa a todas las células de este órgano. Obtenemos así, quietud mental y claridad de pensamiento, y se equilibra el funcionamiento de las funciones básicas de nuestro cerebro. Además al enviar la sangre a la cabeza, liberamos de presión al corazón, a la espalda baja y las piernas. No se recomiendan las inversiones para personas con presión alta o baja, sin embargo, como todo es cuestión de llevar al cuerpo de la forma adecuada, se puede realizar la práctica de Sirsasana en algunas condiciones especiales, pero el período de permanencia será distinto, por ello, lo ideal es que se practique con un maestro(a) debidamente certificado que tenga la experiencia necesaria para guiar el proceso individual de las situaciones especiales de salud como lo son los padecimientos de presión arterial y otros. Existen varias contraindicaciones para esta postura, de las más importantes: la menstruación, lesiones en el cuello y cervicales, glaucoma. La forma de entrar a esta postura es colocarte sobre tus rodillas y manos en el piso y dibujar un triángulo en éste, en el cual colocarás tus codos en los vértices inferiores y la parte externa de tus muñecas en el vértice superior, entrelazando los dedos de las manos. Seguidamente apoya la coronilla de tu cabeza entre tus antebrazos de tal forma que la parte posterior de la misma esté en contacto con tus muñecas. Una vez que las alineaciones de las bases están correctas y listas puedes estirar tus piernas y buscar elevar tus caderas, caminando con tus pies hacia tus brazos. Ten cuidado de no redondear la espalda pues esto genera presión sobre el cuello, además de que desalinea el apoyo de la cabeza en el piso. Prueba subir una pierna llevando el talón al glúteo y el muslo al pecho y si sientes suficiente balance, haz lo mismo con la otra pierna. Una vez que puedes sostener ambas piernas en esta posición presiona fuerte una pierna contra la otra y busca estirar tus piernas llevando tus pies en línea vertical hacia el cielo. Mantén siempre activo todo el cuerpo, especialmente tus piernas, el centro de tu cuerpo incluyendo las costillas, y tus brazos y hombros. Practica al inicio esta postura contra una pared. Antes de subir asegúrate de que la parte externa de tus muñecas y tus codos están ejerciendo suficiente presión contra el piso para liberar de presión al cuello, utiliza la fuerza de tus hombros para suspender el peso de la cabeza y así distribuir el peso en todos los puntos de apoyo. Como mencioné antes, lo ideal es que busques a un(a) profesor que te asista en este proceso y así evitar dolores o problemas. Y ahora sí... a practicar!

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