Comer saludable y disfrutar con consciencia


(Muy pronto, este artículo y otros más serán parte de una nueva sección del Blog, que será dirigida a la salud y la alimentación. Esta sección estará enfocada en alimentación para practicantes de yoga o simplemente aquellos que estén en busca de mejorar su calidad de vida.)


¡Se dice que somos lo que comemos! Personalmente estoy totalmente de acuerdo con esta afirmación, pero también creo que somos lo que pensamos. Así, hay una interacción inevitable entre la materia (los alimentos que entran en nuestro cuerpo) y todos los pensamientos que elaboramos al respecto de lo que comemos, de como nos percibimos y de como nos sentimos en la sociedad en la que nos desarrollamos.


Por eso, en lugar de pensar en cuantas calorías nos hemos comido, o en no volver a comer nunca más azúcar, lácteos, postres, o alimentos procesados, lo que me ha funcionado más efectivamente al día de hoy, es aprender a jugar con los colores de la tierra y ser honesta conmigo misma en el proceso.


Vamos a entender por partes que significa la afirmación anterior. Aprender a jugar con los colores de la tierra es un proceso que implica la disposición de dedicar un poco más de tiempo para la acción misma de alimentarnos, y por supuesto, disfrutarla. Este juego implica a la vez hacer un cambio de paradigma, en el momento de hacer las compras en el supermercado, en el momento de preparar nuestros alimentos, y en el momento de escoger lo que comeremos en un restaurante. Es necesario. entonces, reconocer la importancia de dedicarle tiempo al proceso de alimentarnos y aprender a disfrutarlo.


Ser honesta conmigo misma requiere primero que todo conocerme, no es posible ser honesta con algo que desconozco. Una vez que me conozco, que observo como reacciona mi cuerpo a cada alimento, entonces, entiendo cuando lo que como me hace sentir más ligera o más pesada, si hace que me cueste moverme, o si me genera aceleración, si me da sueño o me pone ansiosa, si me hace sentir culpable o radiante, si me da ardor en el estómago, me dificulta o me facilita la digestión, si me genera satisfacción o náuseas. Reconocer la relación de mi cuerpo con cada alimento, me permitirá entonces ser honesta en el juego de los colores.


Así, se trata de incorporar colores que provengan de frutas y verduras a cada plato de comida que me prepare o compre durante el día, invirtiendo la cantidad de tiempo que sea proporcional a mi agenda de trabajo y compromisos en el proceso completo de alimentarme, y siendo honesta y consciente de cuales alimentos me hacen sentir bien física, mental y emocionalmente.


Existen muchas formas de prepararnos comidas deliciosas que no requieren de mucho tiempo ni esfuerzo, pero que al paladar tendrán un efecto placentero. Aquí por ejemplo, en el video anexo, les comparto una receta muy sencilla de preparar, de un postre que no contiene azúcar ni harinas, y que además de ser muy sabroso, es altamente nutritivo. Que lo disfruten!



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