Entregarse y Confiar... Una historia de Kapotasana


Tengo años tratando de llevar mis manos hasta los talones en Kapotasana. En algún momento dejé de pensar en si algún día llegaría o no a hacerlo, pero simplemente he continuado trabajando mis backbends, que años atrás me rehusaba a practicar por pensar que simplemente no servía para eso. De pronto un día, sin esperarlo, como la lluvia de verano que llega sin aviso a refrescar nuestra rutina de calor y sequía, así de repente, mis manos llovieron sobre los dedos de mis pies, y eso fue alegría, gozo y apertura, lloré, sentí y me rendí.


Así, continué practicando, sin saber muy bien a donde llegaré ni cuando, y de pronto un día, en un juego sin plan, en las condiciones menos favorables, con la preparación menos pensada, otra vez me sorprende mi cuerpo, y esta vez toqué mis talones… de nuevo, alegría, gozo y sorpresa…


Una de las partes de mi cuerpo que más he tenido que trabajar ha sido mi columna vertebral, y aún lo hago pues si dejo de ponerle atención tiene la tendencia de acumular el resultado de algunos hábitos posturales así como energías condensadas no liberadas. Pero cuando uno insiste en llegar a donde sea, una y otra vez, sin pensar en cuando sucederá, pero confiando en que va por el camino correcto, entonces de pronto, un día sucede.


Y no se trata sólo de la práctica de yoga, se trata de cualquier punto que tracemos en el mapa de nuestra vida.


Patanjali dice en los Yoga Sutras: “es sólo cuando la práctica adecuada es seguida por un largo período, sin interrupciones y con una actitud positiva y con entusiasmo, que eso puede resultar bien.”


Y qué es eso que puede resultar bien?? Cualquier cosa! Cualquier cosa dentro y fuera del mat en la que creamos, confiemos y nos entreguemos.


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