Entre betabeles


¡Lo confieso! No me gusta el sabor del betabel (remolacha). Siempre me digo a mí misma que son deliciosos para poder incluirlos en mi dieta, aunque la verdad es que me ha tomado tiempo aprender a tomarles el gusto. Pero sé de las propiedades que nos ofrece este maravilloso tubérculo, por lo cual siempre estoy en busca de experimentar con algo nuevo que me aporte una perspectiva distinta de su sabor.


La remolacha o betabel se recomienda para reducir los antojos de azúcar o dulces, ya que aporta azúcares naturales, sin procesar, y además, están cargados de nutrientes con altos poderes antiinflamatorios y por tanto anticancerígenos.


Así que la semana pasada mientras jugaba en la cocina, se me ocurrió combinar la remolacha con una de mis cremas favoritas. A medio camino, o más bien, a media receta, probé lo que tenía preparado hasta el momento y tuve la sensación de que la selección de ingredientes había sido pésima idea, estuve a punto de tirar todo a la basura, pero continué agregando un poco de esto y un poco de aquello, hasta que la combinación de sabores se convirtió en una deliciosa crema de color púrpura capaz de complacer el más exigente paladar: el mío! Lo que había pasado, es que había probado la crema cuando estaba en el proceso de mezclar ingredientes en la licuadora, y para ese momento, faltaban dos etapas fundamentales: las especias y la fusión. Cuando volví a llevarlos a ebullición, todos los ingredientes se amalgamaron y se convirtieron en un nuevo sabor. Y esta vez, acerté! Una deliciosa combinación que inspira a disfrutar de cada sorbo, que inspira a comer conscientemente.


Y cuando algo nos llena de placer, y nos hace sentir tan bien, no tiene otro destino que ser compartido. Así que, ésta es la receta de la crema de betabel o remolacha:


1) Pon a hervir dos remolachas, y su equivalente aproximado en zanahorias y calabaza. Coloca uno o dos dientes de ajo y su un dedo de jengibre.

2) Cuando la zanahoria y la calabaza estén cocidas retíralas del fuego y deja las remolachas, éstas requieren mucho más tiempo de cocción.

3) Cuando las remolachas estén cocinadas retíralas del fuego y déjalas enfriar por unos minutos.

4) Mezcla todo en la licuadora (zanahorias, calabaza, remolacha, ajo, jengibre) junto con el agua donde lo cocinaste. La cantidad de agua dependerá de qué tan líquida quieres que quede tu crema.

5) Agrega leche de coco (1/3 de una lata), sal al gusto, pimienta negra, pimienta cayena, canela y cacao nibs. Mezcla una vez más en la licuadora por pocos segundos.

6) Pon a calentar un poco de aceite de coco en una olla y agrega la crema que obtuviste al mezclar todos los ingredientes. Cocina a fuego medio hasta que llegue a ebullición, baja el fuego al mínimo y déjalo 5 o 10 minutos más para que se fusionen los sabores.


¡Listo para servir! Puedes decorarla con trocitos de cacao o deja que tu imaginación vuele y crea una presentación original con las hojas de la remolacha o cortando formas creativas en una zanahoria. Bon appetit!


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