Elu y la teta

Elu se alimenta de leche materna únicamente, pero no siempre fue así.



Cuando Elu llegó a nosotros, nació con lo que se conoce como un frenillo (un tejido conectivo debajo de la lengua que reduce el movimiento de la misma y por ende dificulta el proceso de lactancia). Debido a esto, no podía succionar apropiadamente la leche, y el esfuerzo que tenía que hacer para ingerir la cantidad de leche que lograba obtener, gastaba toda la energía de esa leche que acababa de tomar. Así, en menos de 48 horas se deshidrató y entró en niveles de desnutrición muy graves. Su orina paso de amarilla a anaranjada y hasta roja, su piel y la bola de sus ojos se pusieron amarillas… Y sólo nos dimos cuenta de esto cuando ya su situación estaba muy grave.


Tuvimos la bendición de recibir en casa a una asesora de lactancia 24 horas después de que Elucubran había nacido. Ella nos compartió algunas recomendaciones para mejorar la lactancia y ayudarle a Elu a agarrar el pezón con su boca. También nos recomendó la Haka para extraer leche y suplementar a Elu, pero la situación era aún más grave. El día 2 después de su nacimiento, desesperados, pedimos soporte a nuestras parteras que nos recomendaron a una pediatra, quien logró llegar a nuestra casa el mismo día para revisar a nuestro bebé. Allí se dió cuenta del frenillo y nos dijo que los niveles de bilirrubina estaban críticamente altos. Así, sin mucha preparación ni titubeo, de una, con una aguja, le cortó el tejido debajo de la lengua a Elu. Elu lloró a gritos desconsolados, Brian y yo llorábamos sin control.

La pediatra nos mandó inmediatamente al hospital a hacerle exámenes a Elu y a darle 2 onzas de leche cada hora y media durante las primeras 24 horas. Después de cortar el frenillo de Elu, me exprimió las tetas fuertísimo para poder sacar suficiente leche y me dijo que tenía que continuar extrayéndome la leche y dársela a EluKai con una sonda para poder alimentarlo, pues él aún no sabía como succionar la leche y el esfuerzo que hacía al tratar de mamar, se consumía toda la energía de la leche consumida. A pesar de la traumática experiencia, esta pediatra le salvó la vida a nuestro hijo.

Consultamos a otro pediatra, a tres dulas, una asesora de lactancia, a nuestras parteras, y todos (tratando de ayudar) nos decían cosas diferentes. No sabíamos para dónde correr. Entre el trauma del corte de la lengua, la dolorosísima exprimida de mis tetas, las múltiples idas al hospital con sólo 48 o 72 horas de parir, las ya 4 noches sin dormir más de dos horas, el dolor fuertísimo de la herida de la cesárea, la preocupación de tener que sacarme tanta leche sin tener extractor eléctrico y sin saber muy bien cómo y sabiendo que tendría aún más noches en vela (pues me tardaba media hora sacándome la leche más otra media hora alimentándolo, y luego cambiarle el pañal, ya era casi la hora de la siguiente extracción), me dejó en un estado de estrés muy grande lo que terminó por detener mi producción de leche.


El otro pediatra nos había recomendado darle agua de pipa adicional a la leche para detener la deshidratación, y así lo hicimos por las primeras 48 horas. El agua de pipa fue el segundo salvavidas de Elu. A pesar de que ya su deshidratación había mejorado, el tema de la bilirrubina seguía siendo una situación aún grave.

Desesperados, viendo que la situación no mejoraba cuánto se necesitaba y bajo la amenazante posibilidad de tener que internar a Elu en el hospital, recorrimos a comprar botellas (chupones) y fórmula. Sí, fórmula! Algo que nunca jamás hubiese pensado en dar a mi hijo pues me aterraba exponer a un ser tan puro a la primera forma de alimento procesado. Pero aprendí a ser flexible, y la fórmula también le salvó la vida a nuestro bebé, la fórmula fue el tercer salvavidas. Combinando fórmula con leche materna y usando la botella, logramos dormir un poco más y mi leche empezó a regresar. Al final en lugar de internar a Elu, logramos alquilar el aparato de fototerapia para tenerlo en casa y entre la leche, el agua de pipa, el contacto piel con piel, el amor, y la terapia de luz, logramos estabilizarlo.


Para su día 5 de vida ya su piel había empezado a regresar a la coloración natural, el amarillo había empezado a desaparecer y había empezado a ganar peso de vuelta. Elu estaba fuera de peligro.

Ahora quedaba el reto de que no sabía muy bien como succionar la leche, y con el trauma de lo que había sucedido no podíamos correr el riesgo de darle solo pecho, pues lo que lograba sacar era tan poquito que lograba apenas cubrir el esfuerzo que hacía para mamar. Así que seguimos extrayendo leche y usando fórmula alternadamente para poder encontrar el balance y poder dormir al menos 5 horas por día y estar ligeramente saludable para tomar cuenta de EluKai. El nuevo reto era ahora el patrón de mordida que había desarrollado al utilizar la botella, lo cual se reflejaba en su forma de succionar. Mis pezones estaban rojos, desgastados, irritados, y la situación no parecía mejorar.


La gente me decía que sería muy difícil, casi imposible, regresar al pecho y a la leche materna exclusiva después de haberle dado fórmula y botella. Nos tomamos dos semanas más tratando de enseñarle a no morder, a preferir la teta antes de la botella, pero el progreso parecía ser muy lento. Así, decidimos pedir ayuda una vez más.

Una de nuestras parteras nos refirió a Andrea, una especialista en lactancia materna y terapia de lenguaje (interesante descubrir que la lactancia y el habla están relacionadas). Tuvimos la consulta con ella justo cuando Elu tenía 3 semanas, la mañana antes de hacer un viaje al Caribe de Costa Rica. Andrea nos recomendó una serie de ejercicios y nos dijo que retiráramos completamente la botella, en su lugar usáramos sólo la sonda para no estimular más el reflejo de mordida y con esto poco a poco podíamos ir retirando la fórmula (ya para ese entonces le dábamos como 3 veces por día la formula).


Los ejercicios fueron mágicos! Unidos al cambio de botella por sonda, en cuestión de 3 días estábamos 100% en lactancia exclusiva! La verdad es que a pesar de mi intención, empeño y pasión por retomar la lactancia, siento que sin la ayuda de Andrea, esto pudo haber tomado meses de sufrimiento.


Regresamos del Caribe no solo en lactancia exclusiva sino habiendo erradicado el patrón de mordida. Elu y mis pezones estaban saludables finalmente!


Ahora, mi día y mi vida giran alrededor de cuando Elu tiene hambre, y eso no tiene horario. Sucede cuando sucede! en el carro, a media noche, mientras estoy practicando, en un restaurante… Y puede ser fácil y fluido, o puede tener llantos, desesperaciones y vómitos de por medio. Hoy valoro más que nunca el amor, el apoyo y la paciencia de pareja, compañero y esposo @b.p.wcislo y admiro a las poderosas madres que se lanzan a esta aventura solas, sin compañía. Hoy reconozco el valor de la tribu y entiendo como el estilo de vida moderno no propicia un acompañamiento en comunidad. Hoy aplaudo los movimientos que sostienen espacios para y por mujeres, porque eso nos recuerda que somos un jardín y que el florecimiento de una, da belleza y sostén al florecer de la otra.


Toda esta experiencia me enseñó a no juzgar. Quizás no tuve la tribu, pero tuve el empeño, la pasión, el apoyo de mi pareja y de un par de amigas y los recursos para tener la asistencia que necesitaba para regresar a la lactancia, pero sé que muchas mujeres no cuentan con todo este sostén y no encuentran otra salida más que la fórmula o la botella o ambas. Así que aplaudo la maternidad, se de como se de, y apoyo el movimiento para despertar a más y más personas, que los especialistas de salud se informen cada vez más y ofrezcan información real, que las mujeres podamos saber siempre que existen opciones, y que se generen redes de soporte para que la mujer no tenga que maternar mientras debe desenvolverse en condiciones de trabajo iguales a las de los hombres, porque la realidad es que no somos iguales. Que nos eduquen integralmente sobre la gestación y la lactancia, a hombres y mujeres, porque al final, todos nacimos de un útero y llegamos al mundo a través de una vagina, y fuimos acurrucados en los brazos de una madre. Hombres y mujeres fuimos alimentados por la leche de nuestra madre (un gran porcentaje), y me parece como mínimo justo, que entendamos el significado de dar de mamar. Que viva la teta!

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